Los beneficios de una cosmética natural

artículo escrito por Fer Segui – colaboración externa

De la misma manera en que cada vez somos más conscientes sobre los efectos nocivos que provoca en el planeta la industria textil tradicional, en aquellos casos en que no produce de manera responsable con el ambiente y con sus trabajadores, también podemos mirar otras industrias que suelen estar muy vinculadas entre con ella y que también impactan negativamente como es la industria de la cosmética.

En este espacio me gustaría hacer especial foco en los beneficios, más que sobre el impacto negativo, de usar una cosmética más natural y respetuosa, en algunos casos ecológica, en otros cruelty free, pero en la mayoría intentando reducir al máximo el impacto sobre el planeta.

Muchas veces se demoniza la cosmética natural, o se la cuestiona, por considerarla improvisada y poco testeada, pero hay detrás de ella muchas investigaciones y datos que demuestran, que un buen uso de ella, no solo nos beneficia a nosotros directamente, sino que también nos beneficia, más indirectamente, a través de los beneficios que aporta al ambiente.

Podríamos diferenciar una cosmética natural hecha en un laboratorio, en condiciones seguras de higiene y producción controlada, a la que podemos hacer en casa, donde muchas veces no tenemos las condiciones y a veces podemos llegar a cometer algún error por desinformación. En este punto me gusta siempre decir lo importante que es informarse, documentarse, saber qué productos usamos, como y de donde provienen. Existen certificadoras como ecocert y cosmebio que trazan la producción de cosmética orgánica y es una buena fuente de información si optamos por opciones cosméticas naturales comerciales, en sus páginas hay bastante información sobre productos, materias primas, comercio justo y todos los puntos que debemos conocer para saber cómo está realizado el cosmético que vamos a utilizar.

Es importante también informarnos de cómo se produce en la industria convencional, muchas veces no les exigimos tanto como les exigimos a las industrias naturales/ecológicas/sostenible, pero no es el debate hoy. En cualquier caso, les sugiero siempre, sean críticos, cuestionen todo, pregunten, duden y lleguen a la mejor respuesta posible para tomar cualquier decisión de consumo.

Pero volvamos a lo que tenía ganas de compartir con ustedes, optar por opciones de cosmética amigables con el ambiente, con rutinas cosméticas minimalistas, por opciones ecológicas, son todas opciones que dañan mucho menos el medioambiente, llegando a beneficiar muchas veces, y favoreciendo a nuestro organismo para que refuerce o recupere, de ser necesario, las propiedades constitutivas de nuestro cuerpo.

En este sentido a mi me gusta mucho beneficiarme de, las plantas y su poder sanador, los aceites esenciales son un gran descubrimiento que sume a mi rutina de cuidado personal y que me han otorgado grandes beneficios desde el aspecto de mi piel hasta sanando algunas afecciones que tenía hace algunos años.Los aceites esenciales son el extracto vegetal de las plantas aromáticas, es la esencia de la planta, que se extrae a través de presión o destilado, obteniendo no solo moléculas aromáticas sino también sustancias químicas con acciones terapéuticas. Cada aceite esencial suele tener más de 200 moléculas bioquímicas, por eso es fácil reconocer varias propiedades en cada una. Por estas propiedades tan potentes se le reconocen propiedades sanadoras, antivirales, antibióticas, y cosméticas. Y desde tiempos inmemoriales se las ha reconocido como cosméticos naturales, seguros y eficaces. Seguro escuchaste que Cleopatra utilizaba aceite de incienso para su rostro.

Aunque siempre recomiendo la visita a un especialista médico les puedo contar que los brotes de rosácea que sufría los curé con aceite esencial de incienso y árbol de té; con aceite esencial de lavanda, árbol de té y manzanilla mejoré el aspecto de la psoriasis de mis codos y con el incienso mezclado con aceite de jojoba le devolví vigor a mi rostro.

Como estos hay infinitos consejos que podría darles para mejorar los usos cosméticos en casa: un champú sólido hecho con jabón de Marsella y aceite esencial de menta y lavanda; un jabón corporal también hecho con jabón de Marsella y aceite esencial de naranja; una pasta dental hecha con aceite de coco, aceite esencial de clavo de olor, limón y menta, y muchas más.  

Todas estas se pueden conseguir en comercios de cosmética natural o hacerlos en casa, y en ambos casos, serán productos que no generan residuos, que no impactan de una manera dañina el medioambiente, al contrario, al ser naturales, llegan a beneficiarlo.

Si tuviera que recomendarle los tres puntos más importantes para tener una cosmética natural serían los siguientes:

  • Tener una rutina minimalista: no es necesario aplicarle a nuestro cuerpo tantos productos externos, seguramente una crema humectante y un tónico de noche son más que suficientes para recuperar el poder de nuestra piel.
  • Minimizar al máximo los residuos: tanto en el packaging como en el producto en sí, evitar el plástico y las moléculas microscópicas que se desprenden de ellos. Optar por opciones sólidas que no requieren envases, o por opciones de refill, como también la cosmética hecha en casa, son excelentes opciones para minimizar nuestro impacto ambiental.
  • Analizar los productos que utilizamos: conocer cómo es su composición, de dónde vienen, qué condiciones de trabajo tienen quienes producen estos productos, son temas en que debemos comprometernos e involucrarnos, conocer más e intentar tomar las decisiones más comprometidas desde el consumo.

Siempre animo al poco a poco, a tu ritmo, yo empecé probando un tónico de noche y un champú sólido, me gustaron y seguí avanzando, con el desodorante en crema me costó un poco más y para adaptarme a las cremas humectantes tuve que probar muchas. Pero haciéndolo poco a poco, somos consumidores más conscientes, más comprometidos, en definitiva, más responsables.

¿Te animas a probar la cosmética natural? Nunca dejes de cuestionarte, investigar y preguntar, porque las respuestas están siempre a nuestro alcance, y cuidar de nosotros y el medioambiente, depende de cada una de nuestras pequeñas decisiones.

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