Cap 05: Vivir hoy un estilo de vida sostenible

post escrito por Anna Alfaro – colaboración externa

Hoy regreso para reflexionar un poco sobre algo que lleva tiempo sobre la mesa y a lo que algunos se resisten, probablemente por creencias, por no saber por dónde empezar…

A veces hay cosas que se nos hacen muy grandes por el título o etiqueta que les ponemos pero es importante aterrizarlas, bajarlas a la Tierra, hacerlas accesibles y hacerlo desgranándolas, haciéndolas reales, palpables y más pequeñas. Nada directamente se logra y se consigue llegando directamente al FIN (y el “Fin” sin duda es debatible pero esto podría dar para varios artículos y podemos dejarlo para otro momento). Todo está formado por componentes, por pasos, por pequeñas acciones. Nadie nació directamente siendo diseñador u abogado. Eso es la consecuencia de muchas otras cosas previas, de una vida personal, aprendizajes, años de profesión, de práctica, de estudio… Lo mismo con nuestro estilo de vida. Uno no decide llevar una vida saludable (o sostenible, que es el tema que traigo hoy por aquí) y de la noche a la mañana ya tiene comportamientos alineados con ese propósito. 

Cambiar hábitos, maneras de hacer, incorporar conocimientos, aprendizajes y prácticas a nuestra vida, requiere de tiempo y para ello, necesitamos ser pacientes. ¿Por dónde empezamos entonces nuestro camino?

TOMAR LA DECISIÓN

El primer paso es sentir ese deseo de cambio y tomar la decisión de ir hacia ello.  Decidir consciente y libremente que quiero un cambio en mi vida, que deseo tener un comportamiento y unos hábitos distintos a los actuales.  Preguntarse si de verdad estoy comprando por comprar o es necesario?, dudar en ir a pie o coger un transporte… Ser consciente de lo que necesito y de lo que no, de los cambios que quiero traer a mi vida y del porqué.

“Ese QUÉ y POR QUÉ es el punto de partida”

EL CAMINO ES IMPORTANTE

Ser o hacer de una determinada manera requiere de conciencia pero también de tiempo y espacio y es importante dártelo. Huir del acelerador y del piloto automático. Huir del querer implementar miles de cambios repentinos en tu vida.

Observa dónde estás, dónde quieres llegar y cuáles son todos esos pequeños pasos que tienes que ir incorporando a tu vida. No pretendas hacerlo TODO YA y de golpe. Calma, paciencia. Infórmate, prepárate y ves adoptando pequeños cambios. Planifícate. Pueden ser cambios sutiles que vayas trayendo a tu vida semanalmente. Decide por dónde empezar y crea tu propio plan, a medida, a tu gusto, a tu sentir. Empezar a reciclar, ir a comprar con tu bolsa de tela, comprar local o hasta apagar interruptores encendidos innecesariamente.

CADA PEQUEÑO GESTO SUMA

Ten muy presente esto. Todo aquello que tú hagas está aportando valor. A ti, a tu vida, a quiénes te rodean, incluso a quiénes están lejos y por supuesto al propio Planeta. Todo lo que hacemos aporta, suma, mejora a nuestro alrededor (igual que cuando nuestros actos son dañinos). Todo tiene un efecto y el gran poder de los actos es cómo también influyen y afectan a la vida de otros. Cuán capaces somos de inspirar, de dar ejemplo con nuestros gestos y permitir que otros también se embarquen en este mundo más respetuoso y sostenible. Hace unos días hablaba de ello en mis newsletters, esas personas que con sus vidas y ejemplos nos inspiran, nos permiten ver que aquello que deseamos es posible y nos llevan a tomar acción y crear la vida que deseamos.

En este camino, además de lo compartido en todo el universo de BCOME, de lo compartido en mi espacio propio, Instagram, Blog y Newsletters, os dejo el nombre de dos personas y de sus proyectos que pueden resultaros muy inspiradores y aportar ideas prácticas para el día a día: Less&Conscious de María Abajo y Mariana Matija.

COHERENCIA

Llegar a ser 100% sostenible es totalmente imposible pero ser un imperfecto sostenible es asequible y es además estupendo. Cada gesto suma, ya lo hemos dicho y todo lo que podamos hacer de un modo más respetuoso, bienvenido sea pero creo que es más importante la coherencia, la flexibilidad y la excelencia que no la exigencia y perfeccionismo. Podemos tratar de hacer las cosas lo mejor que sepamos y lo mejor que esté AHORA en nuestras manos pero pretender hacerlo todo y que sea perfecto, es excesivo, irreal y estresante. Estaríamos llevando una vida muy sostenible pero a costa de nuestro fluir, de la flexibilidad, de la libertad, del vivir, definitivamente. Esto es un proceso, es un camino, es un baile, es un aprendizaje y lo mejor que puedas hacer, estará bien pero sin ir en contra de ti, de tu situación, de tu entorno o de tus posibilidades o economía. Es una cuestión de coherencia, como reflexionaba aquí. De no volverse loco.

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