Cap 01: Vivir en armonía con el planeta

En estos momentos de reflexión e introspección, junto a Anna Alfaro, emprendedora, coach y storyteller en los ámbitos del self-care, well being, iniciamos una serie de capítulos/posts sobre cómo vivir con conciencia en esta nueva era que iremos compartiendo tanto aquí como en el suyo.

Hay ciertas cuestiones que son necesarias, que vienen siéndolo desde hace tiempo pero parece que hay momentos en la historia de la humanidad en la que HACER ALGO y YA, se vuelve urgencia. 

Se ha dicho, hablado, compartido y comentado mucho sobre la necesidad de Vivir en Armonía con el Planeta, respetar, llevar un estilo de vida más consciente y sostenible que no afecte del modo que lleva años haciéndolo, al medio ambiente, a la fauna y flora y a nosotros mismos. Actuamos de un modo arriesgado y comprometemos nuestra vida y la de las futuras generaciones por cómo tratamos (o no tratamos) a cuánto nos rodea.

Parar, pensar, repensar y ser consciente para actuar es imprescindible. Con ello podemos llegar a ejercer un impacto positivo que beneficie al mundo y a todos quienes estamos en él. Detenernos y darnos tiempo para de un modo consciente, observar cómo están yendo las cosas y cómo deberían en realidad ser y estar.

Este flujo de acciones, de movimiento-pausa y de pensamientos, nos ayudan a tomar las decisiones correctas. La madurez del tiempo que nos ha brindado la cuarentena, nos ha permitido  una plena dedicación y observación a nuestros pensamientos para ser más conscientes, ya qué, ¿cuándo fue la última vez que tuvimos esta oportunidad? Sobre todo porque la vida está llena de decisiones diarias o a gran escala, personales o de forma colectiva y cada una de ellas, con el mayor o menor tiempo posible, ha sido pensada. Vivíamos en la era de las prisas, de la inmediatez, de más y más hacer pero… ¿hacia dónde corríamos? Ahora que nos hemos detenido y que regresamos sigamos a “buen ritmo”. No corramos más o nos quedaremos sin Mundo y entonces, no tendremos dónde ir ni a dónde correr. Tomemos el tiempo que todo requiere. El tiempo es necesario. Hay que tomárselo seriamente porque darnos tiempo, nos permite hacer las cosas con una calma que el Mundo nos pide a gritos desde hace años. Ese tiempo tomado nos ayuda a ver cómo son las cosas y cómo realmente deberían ser. A preguntarnos sobre el tipo de vida que queremos vivir y en qué lugar. Cuáles son nuestros valores, nuestros ideales… Y ver modos de fortalecerlos y luchar por ellos tomando acciones seguras. Elegimos constantemente:  cuándo y cómo actuamos. Cuándo y cómo no lo hacemos. Tomar conciencia. Cada momento es una opción. Reflexionemos sobre cómo hemos vivido hasta ahora. ¿Estábamos viviendo con plena conciencia? ¿Cómo queremos vivir?

En estos meses, estamos viendo renacer una nueva mentalidad. Vemos cómo mientras estábamos encerrados en casa, un nuevo modo se ha ido instalando en nosotros. Los conscientes, somos más conscientes y los que no habían llegado aún a ese momento, han abierto los ojos. Las personas han visto la necesidad real de hacerlo diferente, de pensar en otras rutas, se han transformado mentalidades y hemos avanzado hacia posturas más abiertas, conscientes y respetuosas. Posturas de respeto y de acción, que es lo que necesitamos. Una transformación cultural, de ideales, de pensamiento, que nos acerca a la conexión humano-naturaleza para encontrar el equilibrio sano con la Madre Tierra.

Como decía Mahatma Gandhi: “La Tierra proporciona lo suficiente para satisfacer las necesidades de todos los hombres, pero no la codicia de cada uno de nosotros”.  Y así es, vivir en armonía con la naturaleza es ser consciente de que vivimos en un Planeta, ese espacio común que compartimos todos para vivir. La Tierra es nuestro lugar. Nosotros no dominamos la vida. La vida la ofrece la naturaleza y no podemos dañarla y seguir castigándola.

Ahora, el futuro de la Tierra está en nuestras manos.

Podríamos decir que el 2020 está siendo un año de reflexión e introspección. Gracias a este tiempo, hemos descubierto la importancia de vivir, la gratitud y el valor de los momentos. También la sensación de vitalidad que se desprende mientras paseamos por un bosque verde o escuchamos el trino de los pájaros. Ser consciente podríamos decir que es el estilo de vida que necesitamos y que, cada vez más, forma parte de más personas. Encontrar este equilibrio entre el yo, las personas y el Planeta porque con cada decisión tomada, cuidamos al medio, a las personas cercanos pero sobre todo, nos cuidamos a nosotros. 

Tomemos conciencia. Cada decisión cuenta.

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